Los Saxos del Averno es ya, sin lugar a dudas, uno de los buques insignia de la música negra en nuestro país. Mucho ha llovido desde que asomaron la cabeza como sección de metales de GINFERNO en su premiado disco “Erta Ale” (Lovemonk, 2013). Desde entonces se rifaron sus colaboraciones y grabaron y giraron con artistas como Pájaro, Julián Maeso, Vinila Von Bismark o The Limboos. Pero no fue hasta 2017 que renacieron como banda con su disco debut “Roasted Sinner” que cosechó un alud de buenas críticas, premios y participación en festivales de las que incluso se hizo eco la emisora británica BBC 6 en uno de sus programas de cabecera, el mítico “The Craig Charles Funk and Soul Show”.
Es ahí cuando se revela un sonido y un camino con una identidad propia, que parte del Rhythm & Blues de los ́50 para crear canciones originales que te agarran de la pechera y te ponen a bailar como si no hubiera un mañana. Si cierras los ojos podrás visitar lugares exóticos, abrirte paso a tiros a lomos de un caballo, o convertirte en un superhéroe del ritmo. Sus letras cuentan historias crudas, dibujan personajes dignos de la mejor novela negra y derrochan un afilado sentido del humor.
Y aún no hemos empezado a hablar de sus directos porque podrían resultar inenarrables. Una sección de vientos conformada por tres de los saxofonistas más solicitados del panorama nacional (Dani Niño, Alberto Enguita y Diego Jiménez), que resultan ser una apisonadora melódica al servicio de la voz y la guitarra del bluesman gallego Adrián Costa, que lo mismo te canta un bolero que un R&R, y del tándem arrollador formado por Chavi Ontoria a las teclas y Miguel Benito “PT” a la batería. Es como si Herb Hardesty, hubiera conocido a Little Richard en un club de New Orleans y hubiesen decidido montar una banda con los músicos de Snarky Puppy, The Souljazz Orchestra y Arctic Monkeys.
Quizás por todo esto han sido nombrados embajadores de la marca Selmer y Vandoren, las dos marcas más